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[Comunicado] Contra el reiterado tratamiento informativo sexista del diario La Estrella

[Comunicado] Contra el reiterado tratamiento informativo sexista del diario La Estrella

Hace unas semanas, desde el Observatorio Virtual Mujeres y Medios se levantó una denuncia contra el diario La Estrella de Valparaíso, por una noticia escrita por Guillermo Ávila, respecto a la agresión vivida por una joven de 20 años por parte de un desconocido, y al tratamiento periodístico de que fue objeto.

Compartimos la declaración del Colegio de Periodistas de Valparaíso respecto del caso, el cual ha sido ingresado al Tribunal Nacional de Ética y Disciplina del Colegio.
Comisión de Género Colegio de Periodistas Chile

Denuncian ante el Tribunal de Ética reiterado tratamiento informativo sexista del diario La Estrella 

Los medios de comunicación y los periodistas son actores sociales y políticos que manejan un bien público: la información, entendida como un bien social y no como un producto con el cual se pueda trabajar desmarcándose de los estándares éticos del ejercicio profesional, con el propósito de obtener la venta de un periódico, mayor cantidad de clicks por publicaciones o incrementar el rating de las señales televisivas. Por eso, nos resulta preocupante la cobertura sistemática que ha realizado el Diario La Estrella de Valparaíso en casos de violencia hacia la mujer que han alcanzado notoriedad pública.

Como señala nuestro Código de Ética, quienes ejercen el periodismo son importantes agentes socializadores, que tienen influencia en la formación de valores, creencias, hábitos, prejuicios, estereotipos y conductas de los distintos estamentos de la sociedad. En este sentido, afirmamos que el lenguaje crea realidades y que el periódico La Estrella de Valparaíso, con sus coberturas y publicaciones, ha contribuido a banalizar la violencia hacia la mujer, a través de reiteradas coberturas que están en el límite de la transgreción de estándares éticos, a pesar de los constantes llamados de atención de las organizaciones de mujeres que monitorean a los medios de comunicación. Entre ellas, el Observatorio de Mujeres y Medios, que desde hace tres años viene realizando una importante y aportativa labor en esta materia en Valparaíso.

Mediante esta declaración, buscamos enfatizar que como periodistas estamos al servicio de la sociedad, lo que significa que nuestra cobertura debe sostenerse en un enfoque de respeto a los Derechos Humanos. No basta con informar sobre los hechos, es fundamental que el tratamiento informativo sea adecuado y se enmarque, siempre y en toda circunstancia, en la dignidad, respeto a la intimidad y vida privada de las personas, como señala el artículo 25 de nuestro Código.
Asimismo, este artículo señala que “el periodista respetará la intimidad de las personas en situación de aflicción o dolor, evitando las especulaciones, el morbo y la intromisión gratuita en sus sentimientos y circunstancias cuando ello no represente un aporte sustancial a la información”.

Es en este contexto que la cobertura y publicación efectuada el día martes 25 de julio del 2017, en la página 6 de La Estrella de Valparaíso, nos causa especial preocupación por la falta de rigor periodístico que expresa. La noticia titulada “Brutal golpiza con martillo a joven: “¡Salvé de la muerte!”, consigna detalles como: “¡No me matís, por favor, por favor!”. La súplica al llanto se repitió no una, sino varias veces”. En esta frase, que inicia la nota de prensa, se instala la imagen de una víctima suplicando para no ser asesinada. ¿Se trata de un hecho reporteado por Guillermo Ávila, periodista que firma la nota? ¿Es decir, el periodista entrevistó a la víctima identificada como Romané Reyes y obtuvo esa cuña de parte de ella? ¿La entrevistada indicó eso en la entrevista? ¿Y si hubiese sido así, es de interés periodístico enfatizar en que la víctima suplicaba por su vida? 
En base al rigor periodístico, los hechos concretos que permiten construir esta noticia dicen relación con las lesiones que sufrió Romané, lesiones que por lo demás están certificadas y acreditadas por servicio de asistencia pública, inclusive ella, hasta la semana pasada, estaba con tratamiento de recuperación física y psicológca en curso, según se informó a este Colegio desde el Servicio Regional de la Mujer y Equidad de Género, entidad desde donde la víctima recibió apoyo psicológico post trauma. En ese sentido, entrar en detalles como el exhibir fotográficamente ropa ensangrentada de la víctima y detallar aspectos como su actividad y lugar de residencia exceden los ámbitos de una cobertura con debido rigor periodístico.

Esta noticia aporta a la revictimización de Romané y eso transgrede sus derechos. Asimismo, nombrar al presunto autor de las agresiones como “el hombrón del martillo” caricaturiza la imagen del agresor, junto con generar un desequilibrio respecto de cómo se exponen los hechos ya que es expuesta con cuñas, ocupación, lugar de residencia, habla su hermano y madre, mientras que de parte del supuesto agresor solo se indica que es el “hombrón del martillo” y no se menciona ningún documento probatorio que señale que Romané certificó sus lesiones, recibió tratamiento médico, está siendo asistida por psicólogo y denunció a quien identifica como su agresor.

Además, resulta significativo señalar que en un país en que los femicidios cobran la vida de decenas de mujeres cada año, el encontrar a víctimas con fuerza y entereza para denunciar es algo que, como periodistas, debemos destacar en positivo para lograr generar un efecto amplificador de más mujeres que concreten y mantengan denuncias cuando sean agredidas.

Finalmente, consignamos que en el último párrafo de la nota se habla de “aroma a femicidio frustrado”. Consideramos que el femicidio frustrado no posee aroma, se trata de un intento homicida que debemos condenar ampliamente como sociedad.

Por todos los antecedentes anteriormente expuestos, es que denunciaremos este caso al Tribunal Nacional de Ética y Disciplina del Colegio de Periodistas, porque creemos en el rol transformador de nuestra profesión y disciplina, contribuyendo al avance hacia una sociedad libre de machismo y de violencia hacia las mujeres y hacia las diversidades sexuales. Es, también, un llamado a que las Escuelas de Periodismo de la región y el país incorporen en la formación de sus profesionales contenidos éticos y axiológicos contextualizados, que permitan a los futuros periodistas dejar de naturalizar un lenguaje sexista y violento, que se replica cotidianamente en los medios de comunicación de Chile.